Por Bioq. Florencia Falco (MP 6634)
Área de Química Clínica – LACE Laboratorios
La mitad de la población mundial alberga una bacteria llamada Helicobacter pylori, capaz de permanecer en el estómago durante años y sin provocar síntomas evidentes. En algunos pacientes puede causar una sensación de ardor o dolor prolongado, hinchazón, gases, náuseas y vómitos, descenso de peso, vómitos con sangre y evacuaciones oscuras; debido al sangrado en el estómago o duodeno. Las últimas manifestaciones corresponden a casos donde provoca la formación de úlcera péptica (en el estómago y el intestino delgado superior); además se la relaciona con el cáncer gástrico, el cuarto tipo de cáncer más letal del mundo.
Esta bacteria espiralada crece en la mucosa, la capa que reviste el interior del estómago, capaz de bloquear la acidez del entorno local permitiendo su supervivencia. Pero H. pylori también sobrevive en el entorno ácido del estómago penetrando la mucosa y uniéndose a las células, evitando que el sistema inmunitario la destruya.
La infección por H. pylori genera un daño progresivo debido a la presencia prolongada de la misma, manifestando lesiones que evolucionan desde una gastritis superficial a una gastritis crónica o atrófica, donde disminuye el grosor del revestimiento del estómago, dada por la importante infiltración inflamatoria. También origina algunos tipos de cáncer de estómago como adenocarcinoma gástrico y linfoma gástrico de tejido linfoide asociado a mucosa (MALT); un tipo raro de linfoma no Hodgkin. Además, eleva el riesgo a desarrollar otros tipos de cáncer como el de páncreas y de esófago, este último por el incremento del reflujo gastroesofágico. Puesto que repercute en las causas del cáncer de estómago, en 1994, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasificó la bacteria H. pylori como carcinógeno humano o sustancia cancerígena.
Existen factores que determinan la probabilidad de que la infección por H. pylori cause cáncer: varios son características específicas de la bacteria. Por ejemplo, diversas cepas de H. pylori producen una toxina llamada citotoxina asociada al gen A (CagA) que la bacteria inyecta en la zona de unión de las células que revisten el estómago. Una vez dentro de las células, CagA las podría volver cancerosas al eliminar los controles de crecimiento celular y mejorar la movilidad celular. La exposición prolongada de las células a la toxina causa la inflamación crónica.
La infección, que se transmite principalmente por contacto directo, es más común en países con peores condiciones de higiene. H. pylori se transmite de una persona a otra mediante el contacto oral con la materia fecal, la saliva o el vómito. En la mayoría de las poblaciones, la bacteria se adquiere por primera vez durante la infancia. La mejora en las prácticas sanitarias y el acceso a tratamientos efectivos son esenciales para controlar esta infección silenciosa.
Aunque muchas personas infectadas no presentan síntomas, el riesgo de complicaciones graves hace crucial su detección temprana. Las pruebas diagnósticas de uso más frecuente incluyen métodos invasivos (como una muestra de biopsia gástrica por video endoscopía o video colonoscopía) y métodos no invasivos como la prueba de aliento con urea (Urea Breath Test), que puede detectar la liberación de dióxido de carbono a través de la hidrolización de la urea en el estómago por el H. pylori. También se realizan métodos serológicos que evalúan el nivel de anticuerpos totales contra H. pylori en muestras de sangre. Este examen reconoce la presencia de anticuerpos contra la bacteria, pero no permite precisar cuánto tiempo tiene la infección en el organismo. Otra prueba es la detección de antígenos en heces, que se usa para diagnosticar la infección y confirmar la curación post tratamiento.
El tratamiento farmacológico incluye antibióticos como amoxicilina, claritromicina y metronidazol e inhibidores de la bomba de protones o bloqueadores de receptores de la histamina, que interfieren en la producción de ácido del estómago. Esto logra erradicar la infección en el 90 % de los casos. Sin embargo, la resistencia bacteriana a dichos antibióticos es un problema creciente que preocupa a la comunidad médica.
Immunizations -Infectious Diseases: An Informed Parent’s Guide.
Atherton JC. The pathogenesis of Helicobacter pylori-induced gastro-duodenal diseases. Annual Review of Pathology 2006.
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