Por Bioq. Milagros Bringas Costa (MP 5958).
Dirección Técnica en LACE Jardín.
El desarrollo de envases con materiales biodegradables e inocuos es una realidad en el corto plazo. La masificación e industrialización se produce con aquellos materiales que pueden ser extruidos a alta temperatura, sobresaliendo los polímeros de almidón y ácido poliláctico. Las investigaciones que puedan favorecer esta condición de los polímeros resultan fundamentales para acceder a mayores alternativas comerciales.
La fabricación de envases para la industria de alimentos está masivamente desarrollada a través del uso de resinas derivadas del petróleo. Entre los tipos de materiales más utilizados se encuentran los polietilenos de alta y baja densidad (PET), policloruro de vinilo (PVC), polipropileno (PP), poliestirenos, tereftalato de polietileno (envase de bebidas) y etilen-vinil alcohol (EVOH).
La industria del plástico tiene una producción en torno a las 290 millones de toneladas anuales. Sin embargo, el crecimiento de esta industria contrasta con los efectos negativos, por la baja tasa de reutilización de los materiales, la lentitud de su degradación y su impacto en el ambiente.
Diversos estudios sugieren que todos los plásticos pueden liberar sustancias químicas nocivas a la salud si están rotos o reciben calor. Las investigaciones también permiten suponer que, a ciertos niveles de exposición, algunas de las sustancias químicas de estos plásticos, como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos, pueden causar cáncer de mama, de vejiga o de próstata entre otros. El BPA es un estrógeno sintético débil que se encuentra en muchos plásticos y revestimientos de latas de alimentos. Su actividad similar a la del estrógeno lo convierte en un disruptor hormonal, al igual que muchas otras sustancias químicas presentes en los plásticos. Los alteradores hormonales pueden afectar el modo en que el estrógeno y otras hormonas actúan en el cuerpo, bloqueándolas o imitándolas, lo que rompe el equilibrio hormonal del organismo. Debido a que el estrógeno puede provocar la aparición y el crecimiento del cáncer de mama positivo para receptores de hormonas, muchas mujeres eligen limitar su exposición a estas sustancias químicas capaces de actuar como éste. Es probable que el BPA y el ftalato también afecte el desarrollo del cerebro intrauterino, sean causales de diabetes y pérdida de fertilidad.
Los biopolímeros o materiales biodegradables han surgido como una alternativa ambientalmente menos contaminante y menos nociva para la salud. Son obtenidos a partir de macromoléculas presentes en los seres vivos y se utilizan para contener alimentos y mantener sus propiedades físicas y químicas, evitando las contaminaciones externas. Entre los biopolímeros derivados se agrupan los biopolímeros sintetizados artificialmente, pero a partir de sustancias naturales. Dichos materiales también se denominan bioplásticos, incluido el ácido poliláctico (PLA) entre otros.
Los biopolímeros pueden ser considerados sustentables, debido a que el carbono neutral es siempre renovable, y están hechos de materiales procedentes de plantas que pueden ser cultivadas en forma continua. Por lo tanto, el uso de biopolímeros tiende a crear una industria sostenible, en contraste con las materias primas provenientes de polímeros derivados de petroquímicos. Además, los biopolímeros tienen el potencial de reducir las emisiones de carbono y disminuir las cantidades de CO2 en la atmósfera.
El ácido poliláctico o poliácido láctico (PLA) es un polímero o bioplástico constituido por elementos similares al ácido láctico, con propiedades semejantes a las del tereftalato de polietileno (PET) que se utiliza para hacer envases; el PLA es 100 % biodegradable bajo ciertas condiciones y temperaturas del orden de 60 °C. Se puede degradar en agua y óxido de carbono. Los PLAs se producen mediante polimerización por apertura de los anillos de lactidas que se obtienen a partir de almidón de maíz, yuca, mandioca o caña de azúcar.
El PLA tiene propiedades similares al PET, al ser un termoplástico, pierde rápidamente su consistencia y no es recomendable para guardar alimentos a más de 40º C, ya que pierde rigidez y otras propiedades. En cambio, es ideal para comida y bebida fría. Este bioplástico se está utilizando ampliamente en sectores como la alimentación, packaging y embalajes, entre otros.
Las aplicaciones de PLA para envasar alimentos vienen marcadas por sus propiedades: es un material transparente, claro como el cristal y, además, por su estructura molecular, permite que la humedad escape fácilmente de los envases, lo cual mantiene frutas y verduras frescas durante más tiempo que otros envases fabricados de distintos materiales.
Conclusiones:
La industria de los materiales biodegradables o bioplásticos es bastante dinámica. Su crecimiento resulta exponencial en los últimos 5 años, alcanzando cerca del 40 % de su uso en el rubro alimentario (Asociación Europea de Bioplásticos).
Según estudios sobre disrupción endocrina, todos los tipos de plástico de envases (PET, PVC, Poliestireno) liberan disruptores endocrinos, principalmente el Bisfenol-A y los ftalatos, que se relacionan con enfermedades como la diabetes y la pérdida de fertilidad, con malformaciones y con determinados casos de cáncer como el cáncer de mama, de vejiga o de próstata.
El ácido láctico se obtiene de la fermentación del azúcar, principalmente de la caña y el maíz. La polimerización del ácido láctico en laboratorio origina el producto final. Este material se presenta muy firme, similar al acrílico, con características mecánicas similares al polietileno y es completamente degradado en el ambiente.
Empresas comerciales han logrado obtener PLA con alta resistencia a la temperatura, lo que ha permitido la fabricación de envases en el rubro de bebidas, masificándose su empleo en Europa, Estados Unidos y Japón, para producir bandejas, botellas y bolsas. Estos materiales también se usan en Chile, especialmente en bebidas (agua minerales) y bandejas para contener alimentos. Al provenir de una fuente natural y renovable,no desprender microplásticos, no ser nocivo para la salud humana, ser compostable y reciclable 100 %, además de su rigidez y transparencia, le ofrecen un gran futuro como material para fabricar envases.
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