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Año 14 Número 390

El trabajo nocturno y su impacto en la salud

Por Bioq. Esp. Belkis Sueldo (MP: 5225 – ME: 631)
Departamento de Endocrinología – LACE Laboratorios.

Los ritmos circadianos (RC) son reguladores clave de numerosos procesos fisiológicos, incluida la secreción de hormonas, el metabolismo, la función inmunológica y el ciclo sueño-vigilia. Están controlados por un reloj biológico central endógeno, ubicado en el núcleo supraquiasmático (NSQ) del hipotálamo; que recibe proyecciones directas desde la retina. Otros tejidos, que generan RC autosostenidos, se denominan relojes periféricos. De esta manera, el cuerpo logra maximizar la producción de energía durante los períodos activos y la conserva, así como restaura y repara las funciones celulares, en estadíos de descanso.

El trabajo nocturno es un disruptor significativo de la sincronización circadiana ya que, al mantener a la persona expuesta a luz artificial durante su noche biológica, suprime la secreción de melatonina alterando el ciclo sueño-vigilia y la liberación rítmica de cortisol. Por consiguiente, se ven afectados múltiples procesos fisiológicos, incluido el metabolismo, la función inmune y la regulación cardiovascular, aumentando el riesgo de síndrome metabólico, obesidad y diabetes tipo 2. 

En condiciones fisiológicas se produce un aumento en la concentración de cortisol, dentro de los primeros 30-45 minutos después de despertar. Este fenómeno es conocido como respuesta de cortisol al despertar (RCD) y es importante porque prepara al cuerpo para las exigencias del día, optimizando la disponibilidad de energía, la función cognitiva y el manejo del estrés. Los trabajadores nocturnos, con frecuencia exhiben una RCD achatada, lo que refleja una capacidad disminuida del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal (HPA) para adaptarse a los factores estresantes agudos de manera efectiva.

A continuación, se describen las principales implicancias en la salud integral de estos individuos: 

  • Trastornos del sueño: los más frecuentes son insomnio y apnea obstructiva del sueño (AOS) y generalmente están asociados a niveles elevados de cortisol nocturno.
  • Síndrome metabólico: las personas con RCD achatada o niveles altos de cortisol nocturno demuestran una sensibilidad reducida a la insulina y un mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus 2. Además, en el tejido adiposo visceral, la enzima 11β-hidroxiesteroide deshidrogenasa tipo 1 (11β-HSD1) convierte la cortisona inactiva en cortisol activo, amplificando así las concentraciones locales de cortisol. La inflamación inducida por la obesidad desregula aún más el eje HPA, creando un ciclo de retroalimentación de deterioro metabólico.
  • Salud mental: los trastornos del estado de ánimo, incluido el trastorno afectivo estacional, el trastorno depresivo mayor y el trastorno bipolar, tienen anomalías en los patrones de sueño-vigilia como síntoma central.
  • Enfermedades cardiovasculares: estos individuos pueden presentar HTA debido al hipercorticismo. El cortisol, por un lado, actúa mejorando la sensibilidad de las células del músculo liso vascular a las catecolaminas, promoviendo la vasoconstricción y aumentando la resistencia vascular sistémica. Por otra parte, estimula la actividad del receptor mineralocorticoide, conduciendo a una mayor reabsorción de sodio y retención de agua en los riñones. Con el tiempo, esto eleva el volumen intravascular y la presión arterial.
  • Alteraciones en la respuesta inmune: estudios identifican que el sueño regula la secreción de citoquinas y la microflora intestinal a través de varias vías, afectando el estado inflamatorio del cuerpo y, participando así, en el desarrollo de diversas enfermedades inflamatorias.
  • Enfermedades tumorales: cada vez son más frecuentes los trabajos científicos que muestran que ocurre una interrupción grave de las vías biomoleculares humanas, durante y después de los turnos de noche, lo que aumentaría el riesgo de cáncer. Se han podido observar alteraciones a diferentes niveles, incluidos los puntos de control del ciclo celular, la apoptosis, la proliferación celular, la reparación del ADN y la inflamación.

Dichos hallazgos subrayan la importancia de comprender y mitigar los impactos de una RCD achatada en los resultados de salud inmediatos y a largo plazo. Las posibles intervenciones incluyen la promoción de horarios de sueño constantes, la reducción de la exposición a la luz artificial por la noche y la implementación de terapia de luz programada para ayudar a realinear el reloj circadiano. Además, los programas de manejo del estrés, las medidas higiénico-dietéticas y los enfoques farmacológicos dirigidos al eje HPA podrían ayudar aún más a los trabajadores del turno noche para mitigar los efectos adversos.

Referencias:

  • Andreadi A, Andreadi S, Todaro F, Ippoliti L, Bellia A, Magrini A, et al. Modified Cortisol Circadian Rhythm: The Hidden Toll of Night-Shift Work. International Journal of Molecular Sciences. 2025;26(5):2090.
  • Dollish HK, Tsyglakova M, McClung CA. Circadian rhythms and mood disorders: Time to see the light. Neuron. 2024;112(1):25-40.
  • Zeng Y, Guo Z, Wu M, Chen F, Chen L. Circadian rhythm regulates the function of immune cells and participates in the development of tumors. Cell Death Discov. 2024;10(1):199.
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