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Año 14 Número 380

Adenovirus: un agente común pero subestimado en conjuntivitis

Por Bioq. Gisela Bustos (MP 6266)
Área de Virología en LACE Laboratorios. Postulante a la Especialidad en Virología UNC.

El Adenovirus pertenece a la familia Adenoviridae, género Mastadenovirus. Existen 57 serotipos, y los grupos entre  A-G. Es un virus de ADN de doble cadena, no envuelto, lo que le confiere gran resistencia y supervivencia en el medio ambiente. Se trata de un virus muy resistente a diferentes agentes físicos y químicos, y a condiciones de pH adverso. Puede sobrevivir fuera del cuerpo y del agua durante largos períodos de tiempo; incluso puede mantenerse viable y en concentraciones infecciosas al permanecer más de 28 días sobre una superficie. Tiene especial predilección por las células epiteliales, por lo que afecta a casi todas las mucosas. Este virus está implicado en infecciones respiratorias, gastrointestinales, genitourinarias y oculares.

La conjuntivitis viral es una de las causas más frecuentes de consulta oftalmológica. Entre los agentes etiológicos, el adenovirus destaca como el principal responsable. Aunque suele ser autolimitada, su alta contagiosidad y posible compromiso visual la convierten en una entidad de gran importancia clínica y epidemiológica.

La infección ocular por Adenovirus representa entre el 65 y 90 % de los casos de conjuntivitis viral. Actualmente en Argentina no se disponen de estudios epidemiológicos específicos sobre la conjuntivitis por Adenovirus; sin embargo, ante la ausencia de datos locales específicos, se pueden considerar las tendencias epidemiológicas observadas en otros países de América Latina, donde se han documentado brotes de conjuntivitis adenoviral en comunidades cerradas, escuelas y hospitales, los cuales suelen estar asociados a una higiene inadecuada y a falta de control de infecciones.

La infección por Adenovirus presenta distintas manifestaciones clínicas, entre las que se encuentran:

  • Queratoconjuntivitis epidémica (KCE): causada por los serotipos 8, 19 y 37. Predomina en adultos jóvenes entre 20-40 años. Es un cuadro inflamatorio que dura entre 7 y 14 días, severo y muy contagioso. El paciente presenta hiperemia bulbar, fotofobia, pseudomembranas y posible compromiso corneal . Puede ser precedida por infección de las vías respiratorias altas.
  • Fiebre faringoconjuntival: asociada a los serotipos 3, 4 y 7. Siempre se desarrolla junto con un cuadro sistémico (infección respiratoria), afectando principalmente a niños menores de 10 años. Incluye fiebre, faringitis y conjuntivitis folicular bilateral.
  •  Conjuntivitis folicular aislada: es una conjuntivitis leve, en la que el paciente presenta enrojecimiento, folículos y secreción acuosa sin síntomas sistémicos. Esta manifestación puede afectar a todas las edades,  principalmente a niños y adultos jóvenes.


El diagnóstico es principalmente clínico, y se puede confirmar mediante pruebas rápidas como inmunocromatografía, en muestra lagrimal o PCR en muestras conjuntivales.

El diagnóstico diferencial debe hacerse con conjuntivitis bacteriana, conjuntivitis alérgica y conjuntivitis de otros virus. En el caso de conjuntivitis bacterianas el diagnóstico diferencial es principalmente con conjuntivitis de inclusión por Chlamydia (sobre todo con la conjuntivitis folicular aislada). En el paciente se pueden observar folículos de mayor tamaño, máxime en el fondo de saco inferior y suele ir acompañada de secreción mucopurulenta. Los pacientes pueden referir antecedentes de infecciones genitourinarias en ellos o sus parejas sexuales.

Como dato clave, el picor es el síntoma más característico de la conjuntivitis alérgica, mientras que en la infección adenovírica suele ser la sensación de cuerpo extraño. En ocasiones puede tener afectación bilateral, simétrica, y presenta reacción papilar.

Por último, entre las infecciones conjuntivales víricas más comunes con las que se debe hacer el diagnóstico diferencial, son las causadas por herpes simple y herpes zóster. En estos pacientes la afectación suele ser unilateral y refiere dolor con frecuencia. Se pueden observar las vesículas características en la piel de los párpados. En el caso de infección por herpes zóster, además puede haber fiebre y síntomas constitucionales los que la diferencia de infecciones oculares por Adenovirus.

La infección por Adenovirus se transmite mediante contacto directo fecal-oral, secreciones oculares y vías  respiratorias, y/o aguas contaminadas. La diseminación ocular suele ocurrir por contacto con objetos contaminados (como toallas o material oftalmológico).

Las medidas de prevención son fundamentales para impedir brotes epidémicos, e incluyen: higiene de manos, evitar contacto directo, aislamiento relativo del paciente, desinfección de superficies y medidas en centros de salud.

No hay un tratamiento antiviral específico para la conjuntivitis adenoviral, pero se incluyen lágrimas artificiales, compresas con paños fríos, higiene ocular, antiinflamatorios tópicos, corticoides tópicos (con precaución, ya que pueden favorecer la replicación viral) y Povidona yodada  (uno de los más utilizados).

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