Por Bioq. Esp. Cristian Amieva (MP 4057)
Departamento de Microbiología – LACE Laboratorios
La obtención de hemocultivos continúa siendo hasta hoy, una herramienta sumamente útil para establecer diagnóstico y tratamiento de las bacteriemias.
Las bacteriemias poseen una elevada tasa de mortalidad: se estima que producen anualmente 200.000 muertes, solo en los Estados Unidos (1). El tratamiento precoz de las bacteriemias clínicamente significativas y de la sepsis mejoran sustancialmente el pronóstico para el paciente (2).
Sin embargo, la interpretación de hemocultivos positivos puede ser un desafío para el médico tratante, ya que no todos los resultados positivos son clínicamente significativos (3). Algunos hemocultivos informan falsos positivos debido a la contaminación microbiana, con tasas de contaminación que varían entre 1 % y más del 10 % (4). Este problema es particularmente relevante cuando se aíslan microorganismos comúnmente presentes en la flora normal de la piel; dificultando que el profesional tratante determine la relevancia clínica de los resultados (3).
Reducir las tasas de hemocultivos contaminados es fundamental para evitar el uso inapropiado de antimicrobianos, prevenir eventos adversos relacionados con su utilización, minimizar la extracción innecesaria de catéteres y pruebas de laboratorio adicionales, reducir la duración de la estancia hospitalaria, evitar diagnósticos incorrectos y controlar los costos en el sistema de salud (4, 5). Al respecto, la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) (6) ha realizado un meta análisis y revisión sistemática de la bibliografía para establecer una guía práctica y una serie de recomendaciones las cuales se resumen a continuación.
Antisepsia cutánea
La preparación del sitio de venopunción mediante el uso de agentes antisépticos constituye una de las etapas más críticas en el procedimiento de recolección de hemocultivos. Numerosos estudios respaldan el uso de gluconato de clorhexidina, y han demostrado que este compuesto es superior o por lo menos no inferior a los agentes que contienen yodo. Maiwald y Chan (7) realizaron una revisión sistemática y un meta análisis, concluyendo que la combinación de clorhexidina y alcohol resulta mejor que povidona–yodo utilizado de forma aislada; aunque no se halló evidencia de que la clorhexidina sola sea más efectiva. En la revisión desarrollada por la ASM, se incluyeron exclusivamente estudios con clorhexidina. La mayoría de los trabajos analizados (n = 6) emplearon clorhexidina y alcohol, mientras que algunos utilizaron clorhexidina sola (n = 4). La mayoría de los estudios compararon clorhexidina (sola o en combinación con alcohol) con povidona–yodo; un estudio utilizó tintura de yodo (8) en el mismo los autores encuentran equivalente el uso de clorhexidina y alcohol iodado. Se observó que el uso de antisépticos a base de clorhexidina, considerados en conjunto, se asoció con una reducción significativa en las tasas de contaminación de hemocultivos respecto a los procedimientos estándares. En una revisión experta, Doern y colaboradores recomendaron el uso de clorhexidina alcohólica o tintura de yodo alcohólica (4).
Dispositivos de desvío
Éstos permiten al profesional encargado de la obtención del hemocultivo extraer y descartar unos pocos mililitros de sangre inmediatamente después de la venopunción inicial, para luego recolectar la muestra en los frascos de hemocultivo correspondientes. Dicho procedimiento elimina el tapón dérmico que podría estar asociado con la contaminación de la muestra; una estrategia que ha sido utilizada en medicina transfusional durante décadas, para reducir la contaminación de productos hemáticos (9).
Un estudio reciente que empleó un dispositivo comercial de desvío (10), respaldado por una revisión sistemática y metaanálisis realizados por Callado et al. (11), evidenciaron reducción significativa en las tasas de contaminación al utilizar estos dispositivos.
Técnica estéril
Aunque resulta intuitivo emplear una técnica estéril para la obtención de hemocultivos (HC), no existe un estándar universalmente aceptado sobre qué se considera una técnica estéril para este procedimiento. La HC comprende múltiples componentes, entre los cuales se incluyen: la antisepsia cutánea (con diversos agentes), la localización de una vena adecuada para el acceso periférico, el uso de guantes (estériles versus no estériles), la preparación de los frascos de HC y la inoculación de dichos frascos.
La implementación de una técnica estéril se asoció con una reducción en las tasas de hemocultivos contaminados, en la mayor parte de los estudios.
Equipos de extraccionistas
Son una parte fundamental en la capacidad del laboratorio clínico para obtener muestras sanguíneas destinadas al análisis químico y hematológico diario en pacientes hospitalizados. En términos generales, dichos equipos se han centrado en la obtención de muestras de sangre de un gran número de pacientes durante las primeras horas de la mañana. No obstante, los HC representan un procedimiento especializado y que requiere tiempo, lo cual puede dificultar su inclusión dentro de la logística habitual de extracciones sanguíneas de alto volumen, realizadas por extraccionistas. A pesar de estas limitaciones logísticas, muchas instituciones cuentan con extraccionistas dedicados específicamente a la toma de HC. Diversos estudios demuestran que las tasas de contaminación de hemocultivos (TCH) resultan inferiores cuando las muestras son obtenidas por flebotomistas en comparación con otros profesionales de la salud.
Educación y capacitación
Se examinó el papel en la reducción de las tasas de contaminación de hemocultivos: las actividades formativas pueden variar desde programas simples hasta intervenciones educativas extensivas. Entre los componentes comunes de estos programas se destaca el uso de equipos multidisciplinarios para su desarrollo. Las presentaciones presenciales o en línea, el reporte periódico de las tasas de contaminación y la retroalimentación fueron elementos recurrentes en los estudios analizados. En definitiva, los programas de capacitación intensiva se asociaron con una mayor reducción en la TCH respecto a aquellos de menor intensidad.
A continuación se presenta un breve resumen de las intervenciones anteriormente expuestas:
Conclusión General:
Todas las intervenciones muestran un predominio del beneficio y están respaldadas por evidencia de calidad moderada a fuerte. Aunque ningún método individual se considera claramente superior, la combinación de estrategias, especialmente la antisepsia estandarizada, el uso de dispositivos de desvío, personal entrenado y programas educativos integrados con la gestión de calidad; pueden reducir significativamente las tasas de hemocultivos contaminados y mejorar los resultados clínicos.
Articular dichas intervenciones es la mejor estrategia para reducir la contaminación de los hemocultivos. Se recomienda adaptar las prácticas según las necesidades y recursos institucionales, priorizando siempre la seguridad del paciente y la calidad diagnóstica.
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