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El marcador tumoral (MT) es una molécula producida por las células tumorales o por el propio organismo en respuesta al tumor. Su presencia puede ser detectada en suero u otros líquidos biológicos; refleja el crecimiento o actividad tumoral y permite conocer la existencia, evolución y respuesta terapéutica de un tumor maligno. 


Los marcadores representan señales a distancia de una neoplasia, aunque no sean especí- ficos de esa formación anormal. En la práctica diaria los MT son poco específicos, ya que pueden aumentar tanto en procesos benignos como malignos, y son poco sensibles en los estadíos iniciales. La principal aplicación clínica radica en el seguimiento de pacientes, tanto para detectar una recidiva temprana como para evaluar la efectividad del tratamiento; establecer la extensión de una patología e inclusive predecir en muchos casos el pronóstico del proceso tumoral. No han demostrado ser útiles en el diagnóstico precoz de neoplasias (afirmación controvertida sólo para el antígeno prostático específico) y pueden ser producidos por las células tumorales, o inducidos por la presencia del tumor, como proteínas de fase aguda o moduladores del sistema inmune.

De acuerdo a criterios de sensibilidad y especificidad, los MT se pueden clasificar en:
a) Muy elevada sensibilidad y especificidad: BHCG, calcitonina, tiroglobulina;
b) Especificidad y sensibilidad variable: PSA, AFP, CEA, CA 125, CA 15.3, etc. y
c) Baja sensibilidad y especificidad: LDH o antígenos asociados a citoqueratinas.
El segundo grupo se caracteriza por presentar ambos criterios de seguridad bajos durante los estadíos iniciales; valores indistinguibles de los hallados en sujetos sanos o con alguna enfermedad benigna, pero que en estadíos avanzados sus concentraciones permiten asegurar que se trata de un tumor maligno.

Principales Marcadores Tumorales:
Antígeno Prostático Específico (PSA): es una glicoproteína producida por el epitelio secretor prostático normal y maligno. Se pueden realizar dos mediciones: total y libre. El PSA total tiene una alta especificidad en patología prostática (98%) y su límite de referencia es de alrededor de 4 ng/mL; para su interpretación es necesario considerar la edad del paciente. Sin embargo, su especificidad en el rango de 4 a 10 ng/mL es baja, ya que se solapan individuos con hipertrofia de próstata y cánceres localizados. En tales casos se recomienda determinar el PSA libre, cuyo porcentaje es inferior en pacientes con cáncer. El nivel de corte varía entre 15 y 20% según criterio médico. También se utiliza la velocidad de crecimiento del PSA, siendo la normal de 0,75 ng/mL/año, y su incremento se considera anormal. Los niveles de PSA han demostrado ser útiles para supervisar la eficacia del tratamiento y controlar las recaídas, ya que su incremento post tratamiento o cirugía implica recurrencia o propagación.
Otras causas de elevación benigna del PSA son la hipertrofia prostática, prostatitis, biopsia o tacto prostático, citoscopías o cirugías prostáticas.

Antígeno carcinoembrionario (CEA): es una glicoproteína oncofetal asociada a tumores del tracto gastrointestinal, que se encuentra elevada frecuentemente en el cáncer colorrectal. Se consideran valores normales menores a 4,5 ng/mL, y por debajo de 7,5 ng/mL en fumadores. El grado de elevación del CEA parece correlacionar con el estadío del tumor, de tal forma que resultados superiores a 20 ng/mL son indicativos de enfermedad avanzada. Otros procesos que incrementan el CEA son los melanomas, linfomas, cáncer de mama, pulmón, páncreas, estómago, cérvix, vejiga, riñón, tiroides, hígado y ovarios. Debido a que su aclaramiento se realiza por vía hepática, suele estar aumentado en patologías de ese órgano. Otras causas de elevación del CEA son: enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn) y pancreatitis, así también como consecuencias del hábito de fumar.

CA 125: es una glicoproteína de alto peso molecular (PM) que aumenta comúnmente en los tumores epiteliales de ovario o del epitelio celómico, no mucinosos. Los niveles normales son inferiores a 40 U/mL, pero se pueden elevar por otras neoplasias, léase cáncer de mama, endometrio, vejiga, pulmón, páncreas, hígado, melanoma y linfomas. Asimismo, en situaciones benignas como endometriosis, menstruación, embarazo, post parto, hepatopatías, pancreatitis, insuficiencia renal, derrame pericárdico o pleural, ascitis, tuberculosis, sarcoidosis y procesos quirúrgicos que alteren el peritoneo.

CA 15.3: glicoproteína de alto PM usada principalmente para el control de tratamiento del cáncer de mama, sobre todo en sus formas avanzadas, considerando valores normales aquellos por debajo de 35 U/mL. Concentraciones elevadas de CA 15.3 preoperatorias se asocian a una evolución adversa de la enfermedad. Su aplicación más importante es el monitoreo de la terapia y la detección precoz de recidivas. Dicho marcador puede estar elevado también en cáncer de ovario, pulmón y próstata, así como en enfermedades benignas de la mama u ovario, hepatitis, embarazo y lactancia; suele aumentar paradójicamente durante las primeras 4 a 6 semanas de inicio del tratamiento, pero ello habitualmente implica una buena respuesta.

CA 19.9: molécula sintetizada en diversos epitelios, que se eleva típicamente en el suero de pacientes con tumores de páncreas. Cifras infe- riores a 40 U/mL se consideran normales, y cuando superan los 300 U/mL tienen un valor predictivo positivo, superior al 90%. El CA 19.9 se expresa también en tumores biliares, gástricos, de colon y recto, hígado, ovario, endometrio, pulmón y urotelio. De igual modo en procesos benignos como hepatitis, cirrosis, colecistitis, pancreatitis, fibrosis pulmonar, tuberculosis, insuficiencia renal, síndrome de Sjögren, artritis, lupus, etc. y diferentes quistes.

Alfa fetoproteína (AFP): es una glicoproteína oncofetal homóloga a la albúmina, que normalmente se sintetiza en el saco vitelino, hígado fetal y está presente en líquido amniótico. Sus niveles se consideran normales hasta 10 ng/mL, para los adultos. La AFP está elevada en el 80% de los tumores seminales no seminomatosos, y se relaciona con carcinoma embrionario testicular o diferenciación a tejido del seno endodérmico; su aumento excluye el diagnóstico de tumor germinal seminoma puro, pero puede existir componente mixto. Asimismo muestra valores muy elevados en el 60% de pacientes con cáncer primario de hígado.
Suele presentar incremento en otras neoplasias, casos de metástasis hepáticas, adenocarcinoma de pulmón, estómago, páncreas y riñón, además en situaciones no tumorales tales como embarazo y enfermedades hepáticas.

Gonadotrofina coriónica humana (BHCG): molécula compuesta por dos subunidades (alfa y beta) que en condiciones normales se produce en el sincitiotrofoblasto de la placenta durante el embarazo. Son valores normales aquellos infe- riores a 5 mUI/mL. Se encuentra elevada en la enfermedad trofoblástica, en coriocarcinoma (especificidad del 100%) y en los tumores germinales de testículo (en 12 a 25% de seminomas puros y 80% de no seminomatosos). Pueden observarse falsos positivos en úlcera de duodeno, cirrosis hepática, enfermedad intestinal inflamatoria, embarazo extrauterino o molar y por consumo de marihuana.

Otros marcadores tumorales: de uso más restringido a circunstancias clínicas concretas son: enolasa neuronal específica (NSE), antígeno a carcinoma de células escamosas (SCC), tiroglobulina, cromogranina A, CYFRA 21, CA 27.29, CA 74.2, B2 microglobulina, 5-hidroxi indolacético, ferritina, calcitonina, LDH, etc.

 

Referencia:
El presente artículo es un sucinto resumen de la publicación “Marcadores Tumorales”, Hermida Lazcano I, Sánchez Tejero E, Nerín Sánchez C, Cordero Bernabé R, Mora Escudero I, Pinar Sánchez J, REV CLIN MED FAM 2016, 9(1), 31-42.

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